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Hallan en Perú estatuas de madera de la ciudadela Chan Chan

Un grupo de arqueólogos halló este martes doce estatuas de madera de personajes tallados hace 500 años en la que fue la ciudad de barro más grande de América, en el norte de Perú, hecho que revelaría la historia del complejo que sucumbió al poder del Imperio Inca.

EUROPA PRESS (21.10.2009)

Las estatuillas, de 60 centímetros, fueron halladas en uno de los nueve edificios amurallados de la ciudadela Chan Chan, ubicada en la región de Trujillo. Dicha localidad fue conquistada por el poderoso Imperio Inca que se expandió por el norte hasta Ecuador y Colombia y por el sur hasta Chile, antes de que fuera dominado por los españoles en el siglo XV.

Las figuras antropomorfas están dentro de un hueco en forma de arco en dos paredes alineadas que conducen a un mausoleo en el palacio más moderno de Chan Chan, según informó el antropólogo Cristóbal Campana, director de una unidad de investigaciones del complejo. "Representan un acto de recepción, todo el que pasa por la hilera está ingresando hacia un mundo donde la vida comienza con la sepultura", explicó Campana.

El experto dijo que las estatuillas alineadas frente a frente son las primeras que representan al género femenino y masculino en Chan Chan. El pasillo con las figuras lleva a una zona donde sepultaban a dignatarios o reyes, que eran sacados cuando los habitantes querían rendirle tributos, agregó.

"La mayoría de estatuillas están en buen estado de conservación, pero tienen signos que demuestran que fueron maltratadas por la cultura que lo dominó, la de los incas", afirmó. Los incas conquistaron a los chimus y los dominaron bajo su poder con medidas contra los ídolos y sus dioses de culto, de ahí se explica que destruyeran parte de las estatuillas, de las que cortaron la nariz y los caracoles.

 "El hallazgo de estas estatuillas es muy importante para saber y comprender la historia de los chimus y de la ciudadela Chan Chan", que fue declarada hace dos décadas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, explicó Campana.

La civilización inca tuvo como capital la ciudad del Cusco ubicada en la región de los Andes, y su Dios era el Sol; mientras que la Cultura Chimú tenía a la Luna como su deidad de mayor poder. Durante el apogeo de Chan Chan, de unos 20 kilómetros metros cuadrados y compuesta por templos religiosos, vivieron hasta unas 60.000 personas.

 

Cultura Mochica

Los moches, una de las culturas más importantes del Perú antiguo.


Los orígenes de esta civilización se remonta a los 200 años a.c, cuando sus primeros hombres  después de cruzar los andes y dominar desiertos,  se asentaron en Moche, en  la  Costa norte. 


Adoradores del Sol y la Luna, construyeron en pleno corazón del valle, las huacas que llevan su nombre y desde cuyas plataformas observaban el desplazamiento de la Luna y las estrellas, a las que llamaban Fur,  para establecer su calendario de cultivo.  Durante las épocas de siembra, cosecha o después de eclipses o terremotos, ofrecían a sus deidades un ritual sangriento: Extraían el corazón de sus prisioneros, bebían su sangre y arrojaban sus cuerpos al abismo. 


Los moches  destacaron por ser grandes agricultores. Construyeron gigantescas obras de irrigación, cuyos canales y reservorios causan asombro hasta hoy. Conocedores del beneficio del abono en los cultivos, se desplazaban en botes de totora a través del mar en busca de islas, de las que traían el preciado elemento, a la que atribuían como regalo de sus dioses; En reciprocidad les ofrecían el sacrificio de  doncellas de las islas sometidas, a las cuales decapitaban.


Con embarcaciones de totora  llegaron por el sur, a Chile y por el norte a Ecuador, buscando piedras preciosas y las conchas spondylos, más apreciadas que el oro mismo. Acompañados de caravanas de llamas comerciaron por los andes y la ceja de Selva, de donde traían exóticas aves, monos, pumas y otorogos,

Cuando no habían guerras externas, se ataviaban con sus mejores prendas y organizaban peleas entre ellos. El perdedor sabía que iba a ser sacrificado para calmar la ira de sus dioses.


Sociedad rígida y vertical, los moches no perdonaban a quienes transgredían sus códigos de ética. Los infractores eran duramente castigados y luego, amarrados a un poste para ponerlo a expensas de las aves de rapiña.
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La cultura moche alcanzaría su máximo esplendor con el  señor de Sipán que dominó desde Huaca Rajada los valles aledaños, que riega el río Reque al sur de Chiclayo. El Siec (señor en lengua moche) , era considerado un ser semi divino, sacerdote, dueño de ejércitos e indiscutido administrador de su señorío. Vivió aproximadamente entre 40 y 45 años, su estatura no sobrepasaba el 1.65 y tenía contextura atlética.


Ejerció su dominio por estas tierras,  cuando las tropas de Atila asolaban Europa, los bárbaros atacaban el imperio romano y los mayas florecían en América central.


Durante su gobierno, la cerámica alcanzó su mayor esplendor y legaron para el futuro los famosos huacos eróticos y los huacos retratos (verdaderas testimonios de la vida, mitos y costumbres de los moches). Asímismo, se exhibieron como grandes orfebres con finos trabajos en oro, plata y cobre, combinadas con piedras preciosas como el lapizlazuli, esmeraldas y turquesas: conocieron la aleación y la soldadura para hacer sus joyas.
En los tiempos del señor de Sipán, los moches navegaron mar adentro, encomendándose a sus dios terrorífico conocido como Aia-paec, explorando nuevos territorios.


Adoradores de la vida, también rendían culto a la muerte porque lo consideraban un estado superior. Estose comprueba en los funerales del señor de Sipán, que dejó de existir por un mal no identificado que azotó la costa por ese entonces.  Su entierro fue digno de su linaje y poder. Ataviado de sus mejores prendas de guerrero: casco, narigueras, pectorales,y el cetro de oro que siempre cargaba en vida. En su tumba fue puesta su esposa, que se envenenó, además de una de sus doce favoritas, que fue arrojada viva a la tumba en el mismo centro de Huaca Rajada. Lo acompañó un niño como signo de pureza y su fiel  perro,; completando el sarcófago repleto de alimentos y chicha de maíz. Asímismo, fue sacrificado un joven guerrero, al que se le cortaron los pies para que protega el descanso de su siec.


  La muerte del señor de Sipán marcaría el inicio de una época dura para los moches. Una terrible sequía azotaría a un pueblo que vivía de sus cosechas. Ni los sacrificos humanos, hicieron que sus dioses les enviaran lluvias. A ello se sumaría el avance de los wari hacia el norte, expandiendo el culto a Pachacamac.


La sequía fue sucedida de un terrible cambio climático, donde las torrenciales lluvias (producto del denominado fenómeno del niño), arrasarían cultivos y viviendas de las huacas. Después vendrían las plagas de roedores, insectos y langostas, que trajeron hambre y epidemias que diezmaron  a su población.


herederos de la bravura de sus ancestros, se desplazaron en busca de nuevas tierras y lograron asentarse en Galindo y Pampa Grande, haciendo de ellas ciudades importantes..


Pero la naturaleza se ensañaría nuevamente con esta importante cultura, otro fenómeno del niño (aquél que calienta las aguas del océano propiciando lluvias torrenciales), asolaría su territorio., sumado al golpe demoledor del dominio wari que venía del sur.


7 siglos después de Cristo, por causas aún no explicadas, Pampa Grande fue quemada y arrasada por sus propios habitantes, marcando el fin de una de las culturas más importantes del antiguo Perú.


Publicado el: mayo 17, 2007
Los Nasca

 

Nasca, en el departamento de Ica, Perú, es un pueblo cuyo nombre encarna, como historia, 200 años d. C., en la forma de un conjunto cultural de relieve universal.Indudablemente,la categoría de sus gentescontribuyó a la grandeza del imperio incaico. Desde antes que Inca Roca, como príncipe heredero los incorporara al Tahuantinsuyo, los nascas dominaban el policromo arte de la cerámica con técnica maravillosa, única en América.

Decir Nasca, implica referirnos a la Cultura Nasca, que, dentro de la cronología que establece el sabio iqueño ex director del Museo Regional de Ica y autor de diversas publicaciones sobre historia y arqueología de Ica, doctor Alejandro Pezzia Assereto, corresponde al período Intermedio Temprano, o sea el comprendido entre los 200 años a.C. y los 900 d.C. El maestro y arqueólogo nasqueño Josué Lancho Rojas, le calcula un área de 36.050 km2, comprendidos entre Cañete, en el departamento de Lima, y Camaná, en el departamento de Arequipa, fijando un promedio de cincuenta kilómetros entre la orilla del mar y los valles interandinos.

La cultura Nasca fue descubierta el año 1901 por el arqueólogo alemán Max Uhle, y la denominó 'Proto-Nasca'. Fue el arqueólogo peruano Julio C. Tello, quien la estudió. En las excavaciones encontró la presencia de tres estratos: Chanca, el más profundo; Nasca el medio, y Tiahuanaco Inca el superior.

Los Nascas constituyeron un pueblo de artistas. Eximios tejedores, su estilo es comparable al superior estilo de los majestuosos mantos de Paracas. Los antiguos tejidos nasqueños son también muy finos, de iados colores y de una extraordinaria belleza.

De la cultura Nasca, además de sus famosos tejidos, mundialmente se ha reconocido la belleza, finura y originalidad de sus huacos o ceramios, que bien podrían representar un verdadero lenguaje modelado, sustituto de la escritura de la que careció. En ellos están representados sus dioses, guerreros, sus personajes mitológicos, sus actos ceremoniales y los diversos aspectos de su vida cotidiana y hasta íntima, fueron grabados con hermosísimos colores indelebles, tanto a nivel como en relieve y también en bulto, en sus ceramios o huacos de arcilla, convertida en finísima loza cuando se trataba de jefes o curacas, sacerdotes o personajes de alta categoría.

Este pueblo nos ha legado también trabajos de elevada ingeniería hidráulica, como son los acueductos subterráneos, ‘puquios’, que con más de treinta conductos constituyen una compleja red que se extiende bajo los ríos de Aja y Tierras Blancas que llevan el agua captada de filtraciones subterráneas desde las partes altas del valle, hasta las sedientas tierras de labranza, subsanando, atenuando, resolviendo en parte el problema de la sequías que cíclicamente se presentan en Nasca.

Como la cultura Paracas, tuvo el conocimiento médico de las trepanaciones craneanas, como se ha constatado en muchas de las momias halladas en los cementerios nasca. En las momias que se exhiben en el Museo Municipal de Nasca se puede apreciar que el espacio de la trepanación era cubierto con una porción exacta de cáscara de calabaza o zapallo (‘poto’).

A estos originales e importantes aspectos de la cultura Nasca, su fina cerámica, sus exquisitos tejidos, sus acueductos o ‘puquios’, y a sus científicas trepanaciones, viene a sumarse en sus pampas el impresionante testimonio, uno de los más importantes descubrimientos en el mundo de la arqueología, el ‘Mapa astronómico más grande del mundo’, denominado así por la sabia alemana María Reiche.

Los geoglifos de estas pampas fueron descubiertos por el arqueólogo peruano Toribio Mejía Xespe el año 1927 y los hizo conocer durante un Congreso Panamericano de Historia celebrado en Lima el año 1932. Las Pampas de San José, en la provincia de Nasca, Perú, están surcadas por más de diez mil enormes líneas rectas, algunas con más de ocho kilómetros de longitud, que en muchas zonas forman rectángulos, triángulos y trapecios, permiten apreciar también gigantescos dibujos de animales terrestres, marinos y aves, así como otras figuras de enigmática significación y túmulos, todo lo cual se extiende sobre una superficie de 350 kilómetros cuadrados a la altura del kilómetro 419 de la Carretera Panamericana Sur.

 

Destrucción en Nasca

 

AGENCIAS. 27.12.2009

Un gran geoglifo de 2.400 años de antigüedad resultó gravemente dañado por los trabajos de una constructora en la costa central de Perú, según una denuncia de arqueólogos locales recogida este domingo por el diario local El Comercio.

El geoglifo, un diseño geométrico de 500 metros de longitud que sólo puede verse en su totalidad desde el aire, forma parte de la zona arqueológica de Sacramento, donde se ubican ios centenares de estos conocidos dibujos realizados por la antigua cultura Nasca, que habitó esta zona de Perú entre los años 300 y 400 antes de Cristo.

Los daños son consecuencia de los trabajos que realiza la constructora Consorcio Palta para deshacerse del desmonte que producen sus trabajos de rehabilitación de vías urbanas en la ciudad de Palpa, provincia de Ica, unos 300 kilómetros al sur de Lima.

Además de la gran cantidad de desmonte acumulado en la zona, el paso constante de camiones con cargas de hasta 30 toneladas ha provocado profundos surcos sobre los dibujos del geoglifo. La denuncia fue realizada por el director del Proyecto de Investigación Arqueológica Palpa-Nasca, Johny Isla.

"Se han comprobado daños en más del 40 por ciento de este trapecio, así como la alteración de un conjunto de pequeñas líneas que se cruzaban con el principal geoglifo", señaló Isla a El Comercio. El arqueólogo peruano descartó que haya posibilidades de restaurar el antiguo dibujo, ya que los surcos ocasionados por el tránsito de pesados vehículos han terminado de borrar definitivamente el geoglifo.

Los diseños geométricos de Palpa son similares a los muy conocidos, e importante atractivo turístico, geoglifos de Nasca, que fueron declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad hace 15 años por la UNESCO.